¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?
En esta semana hemos indagado y reflexionado sobre el concepto y enfoques de la educación por competencias ( retomando de la lectura este concepto interesante “La capacidad para movilizar saberes (saber, saber hacer, saber ser, saber convivir) en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”) y algunos principios pedagógicos y conceptos íntimamente relacionados; el aprendizaje significativo, el aprendizaje situado el aprendizaje en sí y las competencias mismas.
Mediante la lectura he fortalecido las concepciones que tenia al respecto, identificando el tránsito de las competencias meramente laborales o de índole operativo empresarial como lo describe el autor, hacia las competencias académicas que deben flexibilizar el proceso haciéndolas completamente más humanísticas y reflexivas.
En dicho proceso la enseñanza debe buscar aprendizajes significativos ( adquisición o apoderarse de nuevos significados o conocimientos que antes no se comprendían o eran inexistentes) y adecuarse a las nuevas exigencias educativas: desarrollar competencias a partir de aprendizajes significativos y situados en la realidad (íntimamente relacionados con el entorno o la realidad) lo que ha generado que el nivel medio superior entre en un proceso de transformación en donde los diferentes roles de cada uno de los actores principales que intervienen en el proceso tiene que ser modificado para el logro de los propósitos y objetivos que busca la Reforma Integral en la Educación Media Superior.
Las competencias van a generar el aprendizaje significativo a través de la apropiación activa del conocimiento, donde el papel o rol del estudiante cambia de una actitud pasiva y acrítica a una actitud activa y asumiendo la responsabilidad en su aprendizaje.
Obviamente también cambia el rol del maestro, de ser un actor principal pasa a ser un medio, entendiéndose como mediar el poner en medio entre el objeto de aprendizaje y la estructura cognitiva del estudiante ciertos instrumentos físicos o psicológicos que supone que el estudiante necesita. Por lo anterior el proceso E-A es un proceso mediante el cual el docente contribuye a que sus estudiantes puedan construir su propio conocimiento a través de los contenidos conceptuales, fácticos, procedimentales y actitudinales que debemos fomentar en la cotidianidad del aula, de la escuela y del entorno en el que se mueven nuestros alumnos.
En esta misma tendencia la evaluación como parte del proceso debe ser congruente a estos cambios con el consecuente reemplazamiento o diversidad de instrumentos de evaluación que den cuenta verdaderamente del aprendizaje y no solo de la mediación del cumulo de conocimientos incorporados.
Por todo lo anterior definitivamente el aprendizaje no es algo trivial ni se puede medir con base en unas simples preguntas… por lo contrario va mas allá, es todo un proceso muy complejo ( el solo hecho de tratar de llegar a una definición en concreto de este concepto es demasiado complicado), el aprendizaje se puede observar y evaluar cuando el logro de los contenidos de alguna asignatura o submódulo permiten la transformación del individuo como se menciono anteriormente en lo conceptual, procedimental y actitudinal.
El aprendizaje debemos concebirlo como una esfera que integre el saber y el saber hacer con el saber ser y el saber estar, para trasladar al proceso como un objeto social y no individual.
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lunes, 7 de junio de 2010
jueves, 6 de mayo de 2010
MI AVENTURA DE SER DOCENTE
Al leer el documento La aventura de ser maestro, me hizo reflexionar y revivir experiencias que he tenido pero sobre todo cuestionarme como ha sido mi labor docente, me gustaría compartirles los siguientes comentarios:
La experiencia es la mejor herramienta con la que contamos los docentes para ir moldeando, puliendo y formando nuestra identidad, en nuestros inicios como docentes se nos presentan situaciones adversas en donde es necesario hacer uso del ensayo –error ,estas experiencias siempre nos dejan enseñanzas de vida y para la vida.
Una de las pruebas más difíciles a la generalmente nos enfrentamos los docentes tal como lo comenta José M. Esteve es el primer día de clases, por nuestra mente corren un sin fin de pensamientos, temores y miedos: como le voy hacer, que les voy a decir, que quiero que realicen, si hacen esto, voy hacer esto, en fin una gran variedad de situaciones con su posibles soluciones, este temor suele disminuir día a día conforme se vaya adquiriendo mayor experiencia , unidos experiencia, preparación y una buena planeación, nos darán como resultado una mayor seguridad y confianza durante proceso de enseñanza-aprendizaje.
La reflexión, instrumento valioso que debemos utilizar constantemente, hay que detenernos unos momentos y dialogar con nuestro interior para analizar y buscar las mejores respuestas y soluciones a los que estamos haciendo y como lo estamos haciendo, es decir debemos encontrar el sentido a nuestra actividad.
Tenemos que buscar y desarrollar en nosotros la vocación y la identidad profesional ,debemos pensar, actuar, sentir y ver como maestro, solo así podemos encontrar y aspirar a la libertad para enseñar… a la libertad de ser profesor, esta libertad nos va permitir desenvolvernos con seguridad en sí mismo, en decir lo que pienso, en escuchar y respetar las opiniones de los demás, en innovar y proponer actividades más creativa y novedosas aprovechando de una manera más eficiente los espacios e instrumentos con lo que se cuenta. Tenemos que dejar en nuestros alumnos la necesidad de aprender para la vida y durante la vida. “Debemos ser maestro de vocación y no maestros por necesidad”.
Debemos estar conscientes que la escuela es uno de los espacios importante que tienen los alumnos para conocer, aprender e interactuar con sus pares, por lo que tenemos la responsabilidad de crear un ambiente de armonía, tranquilidad donde podemos ofrecerles en base a sus necesidades sesiones de clases dinámicas, divertidas, donde fluya el conocimiento, el aprendizaje, sin olvidarse el sentido humano que debe prevalecer en esta relación alumno-maestro. Nuestro máximo reto es trabajar con los alumnos que no quieren ,que tienen dificultad para aprender o que vienen deficientes de los niveles anteriores, lejos de estarnos lamentando o justificándonos debemos preocuparnos y ocuparnos en ayudarles a encontrar el sentido al estudio, generándoles la necesidad de aprender para la vida y durante la vida como se comento anteriormente.
Como docentes tenemos una misión muy clara y precisa, servir y ser útil a la sociedad, a la institución, a los padres de familia y sobre todo a los alumnos que confían en nuestra capacidad, responsabilidad y profesionalismo de cada uno de nosotros.
La experiencia es la mejor herramienta con la que contamos los docentes para ir moldeando, puliendo y formando nuestra identidad, en nuestros inicios como docentes se nos presentan situaciones adversas en donde es necesario hacer uso del ensayo –error ,estas experiencias siempre nos dejan enseñanzas de vida y para la vida.
Una de las pruebas más difíciles a la generalmente nos enfrentamos los docentes tal como lo comenta José M. Esteve es el primer día de clases, por nuestra mente corren un sin fin de pensamientos, temores y miedos: como le voy hacer, que les voy a decir, que quiero que realicen, si hacen esto, voy hacer esto, en fin una gran variedad de situaciones con su posibles soluciones, este temor suele disminuir día a día conforme se vaya adquiriendo mayor experiencia , unidos experiencia, preparación y una buena planeación, nos darán como resultado una mayor seguridad y confianza durante proceso de enseñanza-aprendizaje.
La reflexión, instrumento valioso que debemos utilizar constantemente, hay que detenernos unos momentos y dialogar con nuestro interior para analizar y buscar las mejores respuestas y soluciones a los que estamos haciendo y como lo estamos haciendo, es decir debemos encontrar el sentido a nuestra actividad.
Tenemos que buscar y desarrollar en nosotros la vocación y la identidad profesional ,debemos pensar, actuar, sentir y ver como maestro, solo así podemos encontrar y aspirar a la libertad para enseñar… a la libertad de ser profesor, esta libertad nos va permitir desenvolvernos con seguridad en sí mismo, en decir lo que pienso, en escuchar y respetar las opiniones de los demás, en innovar y proponer actividades más creativa y novedosas aprovechando de una manera más eficiente los espacios e instrumentos con lo que se cuenta. Tenemos que dejar en nuestros alumnos la necesidad de aprender para la vida y durante la vida. “Debemos ser maestro de vocación y no maestros por necesidad”.
Debemos estar conscientes que la escuela es uno de los espacios importante que tienen los alumnos para conocer, aprender e interactuar con sus pares, por lo que tenemos la responsabilidad de crear un ambiente de armonía, tranquilidad donde podemos ofrecerles en base a sus necesidades sesiones de clases dinámicas, divertidas, donde fluya el conocimiento, el aprendizaje, sin olvidarse el sentido humano que debe prevalecer en esta relación alumno-maestro. Nuestro máximo reto es trabajar con los alumnos que no quieren ,que tienen dificultad para aprender o que vienen deficientes de los niveles anteriores, lejos de estarnos lamentando o justificándonos debemos preocuparnos y ocuparnos en ayudarles a encontrar el sentido al estudio, generándoles la necesidad de aprender para la vida y durante la vida como se comento anteriormente.
Como docentes tenemos una misión muy clara y precisa, servir y ser útil a la sociedad, a la institución, a los padres de familia y sobre todo a los alumnos que confían en nuestra capacidad, responsabilidad y profesionalismo de cada uno de nosotros.
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